Una luciérnaga azul y tú,
¿no ves que hay una luz
en el fondo de
mi corazón?

{I. Ferreiro y Q. González}


¿Tregua? {5-1-09}










Foto Laura Ruíz


El aire huele a tierra mojada, a sal...
El silencio de la noche llega a pesarte en el pecho.
Estás sentado a mi lado,
pero ni siquiera me atrevo a mirarte.
¿Para qué, si ya se que vas a decir?


Hago balance del año que se acaba de ir
y todo concluye en lo mismo:
sigo siendo demasiada poca cosa para ti.


Y lo peor es que, sin saberlo,
yo también soy consciente de eso,
o al menos quiero serlo.
Por eso no paro de repetírmelo, una y otra vez.


Pero ya no hay vuelta atrás.
Todo lo que ha pasado no puede ser en vano.
Todo fue aquella mirada.
Son las miradas las que importan, ¿no?


El año nuevo se presenta como una tregua,
pero yo seguiré a tu lado hasta que tú lo decidas.


Simplemente esperando.


¿Y qué? {3.12.08}











¿Qué importa cómo me

llamo si lo que

estoy viviendo yo

lo ha vivido ya otro?




Tengo miedo {21.11.08}



Llevo días intentando explicarte aquel miedo del que últimamente te hablo

aquel miedo que no es de mí,

sino de tu propio miedo.

Aquel miedo que me hace temblar,

que ya no consigo superar enfrentándolo de cara

y plantándome firme sobre mis piernas temblorosas.

Es ese miedo que se me ha clavado dentro,

entre la esperanza y las ganas

y me ha convertido en marioneta involuntaria de las circunstancias.

Y no tengo aliento para seguir gritando que se aleje,

que yo aún creo en mí.

Porque ese miedo es mentira.


Y yo no miento.