Una luciérnaga azul y tú,
¿no ves que hay una luz
en el fondo de
mi corazón?

{I. Ferreiro y Q. González}


Carta a mi madre



CARTA A MI MADRE


Recibí tu carta 20 días después de tu muerte y
cinco minutos después de saber que habías muerto /
una carta que el cansancio, decías, te
interrumpió / te habían visto bien por entonces /
aguda como siempre / activa a los 85 de edad
pese a las tres operaciones contra el cáncer
que finalmente te llevó /

¿te llevó el cáncer? / ¿no mi última carta? / la
leíste, respondiste, moriste / ¿adivinaste que me
preparaba a volver? / yo entraría
a tu cuarto y no lo ibas a admitir / y nos
besábamos / nos abrazamos y lloramos / y nos
volvemos a besar / a nombrar / y estamos juntos /
no en estos fierros duros /

vos / que contuviste tu muerte tanto tiempo / ¿por
qué no me esperaste un poco más? / ¿temías por
mi vida? / ¿me habrás cuidado de ese modo? /
¿jamás crecí para tu ser? / ¿alguna parte de tu
cuerpo siguió vivida de mi infancia? / ¿por eso
me expulsaste de tu morir? / ¿como antes de vos? /
¿por mi carta? / ¿intuiste? /

nos escribimos poco en estos años de exilio /
también es cierto que antes nos hablamos poco /
desde muy chico, el creado por vos se rebeló de
vos / de tu amor tan estricto / así comí rabia y
tristeza / nunca me pusiste la mano encima para
pegar / pegabas con tu alma / extrañamente
éramos juntos /

no sé cómo es que mueras / me sos / estás
desordenada en mi memoria / de cuando yo fui
niño y de pronto muy grande / y no alcanzo a fijar
tus rostros en un rostro / tus rostros en un aire /
una calor / un aguas / tengo gestos de vos que son
en vos / ¿o no es así? / ¿imagino? / ¿o quiero
imaginar? / ¿recuerdo? / ¿qué sangres te repito? /
¿en qué mirada mía vos mirás? / nos separamos
muchas veces /

nací con 5.5 kilos de peso / estuviste 36 horas en
la cama dura del hospital hasta sacarme al
mundo / me tuviste todo el tiempo que tu cuerpo
me pudo contener / ¿estabas bien conmigo
adentro? / ¿no te fui dando arrebatos,
palpitaciones, golpes, miedos, odios,
servidumbres? / ¿estábamos bien, juntos así, yo
en vos nadando a ciegas? / ¿qué entonces me
decías con fuerza silenciosa que siempre fue
después? / debo haber sido muy feliz adentro
tuyo / habré querido no salir nunca de vos / me
expulsaste y lo expulsado te expulsó /

¿ésos son los fantasmas que me persigo hoy
mismo / a mi edad ya / como cuando nadaba en tu
agua? / ¿de ahí me viene esta ceguera, la lentitud
con que me entero, como si no quisiera, como si
lo importante siga siendo la oscuridad que me
abajó tu vientre o casa?/ ¿la tiniebla de grande
suavidad? / ¿dónde el lejano brillo no castiga con
mundo piedra ni dolor? / ¿es vida con los ojos
cerrados? / ¿por eso escribo versos? / ¿para volver
al vientre donde toda palabra va a nacer? / ¿por
hilo tenue? / la poesía ¿es simulacro de vos? / ¿tus
penas y tus goces? / ¿te destruís conmigo como
palabra en la palabra? / ¿por eso escribo versos? /
¿te destruyo así pues? / ¿nunca me nacerás? / ¿las
palabras son estas cenizas de adunarnos? /
¿nos separaste muchas veces? / ¿eran separaciones? /
¿formas para encontrarse como primera vez? /
¿ese imposible nos hacía chocar? / ¿eso me
reprochabas en el fondo? / ¿por eso eras tan triste
algunas tardes? / tu tristeza me era insoportable /
a veces quise morirme de eso todavía / ¿ya tenía
mi pedazo de vida para ocuparme de él? / ¿como
animal cualquiera? / ¿ya soy triste por eso? / ¿por
tu tristeza ofende la injusticia / escándalo del
mundo? /

siempre supiste lo que hay entre nosotros y nunca
me dijiste / ¿por culpa mía? / ¿te reproché todo el
tiempo que me expulsaras de vos? / ¿ése es mi
exilio verdadero? / ¿nos reprochamos ese amor
que se buscaba por separaciones? / ¿encendió
hogueras para aprender la lejanía? / ¿cada
desencontrarnos fue la prueba del encuentro
anterior? / ¿así marcaste el infinito? /

¿qué olvido es paz? / ¿por qué de todos tus rostros
vivos recuerdo con tanta precisión únicamente
una fotografía? / Odessa, 1915, tenés 18 años,
estudiás medicina, no hay de comer / pero a tus
mejillas habían subido dos manzanas (así me lo
dijiste) (árbol del hambre que da frutas)/ esas
manzanas ¿tenían rojos del fuego del pogrom que
te tocaba? / ¿a los 5 años? / ¿tu madre sacando de
la casa en llamas a varios hermanitos? / ¿y muerta
a tu hermanita? / ¿con todo eso / por todo eso /
contra / me querés? / ¿me pedías que fuera tu
hermanita? / ¿así me diste esta mujer, dentro /
fuera de mí? / ¿qué es esta herencia, madre / esa
fotografía en tus 18 años hermosos / con tu largo
cabello negriazul como noche del alma / partida
en dos / ese vestido acampanado marcándote los
pechos / las dos amigas reclinadas a tus pies / tu
mirada hacia mí para que sepa que te amo
irremediablemente? /

¿así viaja el amor de ser a antes de ser? / ¿de ser
a sido en tu belleza? / ¿viajó de vos a mí? / ¿viaja
ahora / morida? / nada podemos preguntar sino
este amor que todo el tiempo nos golpeó / con su
unidad irrepetible / ¿para que no olvidemos el
dolor? / ¿los dos niñitos del mercado de Ravelo
con una gallinita en los brazos, ofreciendo barato
y con gestos de madre, casi recién salidos de sus
madres? / ¿por qué te apareciste en el mercado
boliviano? / ¿en cada pena estás? / apagabas el sol
para dormirme /

¿podés quitarme vida?/¿ni quitártela yo?/
¿castigabas por eso?/desciendo de tus pechos/tu
implacable exigencia del viejo amor que nos
tuvimos en las navegaciones de tu vientre/
siempre conmigo fuiste doble/te hacía falta y me
echaste de vos/¿para aprender a sernos otros?/
cada mucho nos dabas un momento de paz:
entonces me dejabas peinarte lentamente y te ibas
en mi y yo era tu amante y más/¿tu padre?/¿ese
rabino o santo?/¿que amabas?/¿más que a mi?/
¿me perseguías porque no supe parecerme a él?/
¿y cómo iba a parecerme?/¿no me querías otro?/
¿lejos de ese dolor?/¿por qué tan vivo está lo
que no fue?/¿nunca junté pedazos tuyos?/¿cada
recuerdo se consume en su llama?/¿eso es la
memoria?/¿suma y no síntesis?/¿ramas y nunca
árbol?/¿pie sin ojo, mano sin hora?/¿nunca?/
¿saliva que no moja?/¿así atan los cordones del
alma?/¿vos sos dolor, miedo al dolor?


Juan Gelman




El otro día, en clase, un profesor de literatura hispanoamericana nos leía esta carta que el ganador del Premio Cervantes escribió a su madre durante su encarcelamiento.

El poema es realmente sobrecogedor, o al menos a mí me lo pareció.
Desde la primera lectura me hizo reflexionar y pensar en la extraña y mágica relación que nos mantiene unidos a nuestra madre. Al fin y al cabo somos un pedacito de ellas.

Y este profesor nos habló de los dos grandes momentos que se supone que todos debemos vivir:
- Asistir al nacimiento de un hijo.
- Asistir al momento de la muerte de nuestros padres.

Según él, si no estamos en estos dos momentos, nuestra vida queda incompleta. Por eso, el gran "trauma" de este poema es la privación de un hijo de asistir a la muerte de su madre.
A la muerte del otro pedacito de él.

Yo creo que no sería capaz. No soy fuerte, aunque me empeñe en hacerme creer que sí. No soy fuerte y no podría asistir (espero que dentro de mucho, muchisimo, muchisimo, tiempo) a un momento así.



29 personitas iluminadas:

Ximena y Álvaro dijo...

El poema lo has definido tú perfectamente: sobrecogedor. Está bien que de muy de vez en cuando este profesor nos descubra algo que merezca la pena saber.

Desde luego el poema hace pensar, y después de leerlo lo único que quieres es ir a darle un abrazo sincero a tu madre.

Existe un vínculo mágico y, añadiría que, sobrenatural, en la relación madre-hijo, somos parte de ellas y ellas de nosotros. Estuvimos nueve meses dentro de ellas.

Sólo basta que las miradas coincidan para que sepan cómo nos sentimos, que nos pasa por dentro.

Quiero pensar que nadie sería capaz de asistir fríamente a la muerte de su madre. Yo tampoco sería capaz de asistir a ese trágico momento. También sé que antes o después llegará. Pero espero que sea tras muchos muchos muchos años.


Muxos Beshitos!! :)

Nos vemos mañana

eva lluvia dijo...

conmovedora y preciosa... gracias por postearla y recordarnos el hermoso y único vínculo madre-hijo...

besitos y luicérnagas azules que iluminen tus sueños esta noche...

eva lluvia dijo...

menuda conexión...nos estabamos leyendo a la vez...

:)

doble visión dijo...

Gelman es una iluminado de la palabra y ademas escribe desde el dolor, que es de donde nace la mejor poesía, o la única, aunque alguien pueda opinar lo contrario... Tu profesor tiene razón, en cuanto a los dos momentos vitales en la vida de las personas... creo que hay otro momento que nadie debería vivir, porque deja una herida incurable y vuelve cuesta arriba el resto de la vida, que es presenciar la muerte de un hijo... y eso a Gelman, tambien le toco en suerte.

saludos
marcelo

Patricia dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con tu profesor en eso de que el nacimiento de un hijo y la muerte de nuestros padres son momentos que si no vivimos, nos dejan incompletos.

Por suerte, mis padres siguen vivos, pero mañana 12 de mayo hace un año que murió mi otra madre, la que no me parió pero me hizo hija suya a cada momento; mi abuela, con la que tenía un vínculo similar al que puedo tener con mi madre. Yo estuve presente en su muerte, hasta el último instante, hasta el último suspiro, cogiéndole la mano, hablándole. Y de no haber sido así me hubiera sentido totalmente perdida, incompleta, de por vida. Necesitaba vivirlo y estar ahí para cerrar el ciclo.
No, yo tampoco soy fuerte, y no me sentía capaz… pero es necesario. De no haber sido así hubiera llenado mis días de cartas tan tristes como la que has compartido con nosotros.

Un beso.

lobezno dijo...

Siempre he pensado que es un privilegio femenino poder ser madre, porque el vínculo creado es especial. Yo nací sietemesino, ¡¡¿¿por qué salí tan pronto de dentro de mi mamá??!!

De pequeñito, recuerdo muchas noches de imsomnio, completamente asustado, cuando "me enteré" de que mis papás algún día iban a morir, suplicando a Dios que eso no ocurriese nunca, o que yo muriese a la vez. Ahora, ufff, creo que lo voy asumiendo.

Y un momento que nadie debería vivir: la muerte de un hijo.

Preciosa carta. Un beso.

Pesadillas de Papel dijo...

Excelente texto amiga. Felicitaciones a tu mamá por tener una hija tan espectacular.

Saludos.-

Más claro, agua dijo...

Toda la vida de Gelman es sobrecogedora. Me alegré infinito de su Cervantes ;-)

Unknown dijo...

Pues sí, qué extraña relación y vínculo tendremos con las madres que son las que mejor nos conocen. Aunque estes bastante tiempo sin verla, ella a distancia como que presiente tus problemas o alegrías... eso de estar con ella 9 meses dentro, me imagino que influirá algo. La naturaleza es mágica e inteligente.

Respecto al artículo es muy bueno, pero no sé si estoy muy de acuerdo es que si no asistes en la vida a al nacimiento de un hijo o al momento de la muerte de nuestros padres la vida quedará incompleta... Me parece un poco fuerte esta afirmación. La muerte es un acontecimiento más pero gracias a la memoria los buenos recuerdos perduran para siempre.

Un saludo

Camille Stein dijo...

conocí este maravilloso poema de la página del autor: La Bitácora de Gelman

te dejo aquí su dirección por si alguien quiere entrar:

http://www.juangelman.com/wordpress/?cat=1

sobrecoge su destreza para desplegar sentimientos

su descarnada ternura, su belleza sin igual


un beso

moonlight dijo...

a mi me aterra la muerte de los demás...

bimbonocilla dijo...

Yo soy incapaz de entender la muerte.
Incapaz.. no puedo.. me siento impotente y me ahoga.

Hay un poema de Rosalía de Castro.. "a mi madre"... precioso.
Te paso un link que te he buscado:
http://www.geocities.com/revistaversoados/webpoemas/webpoemarios/rca-amimadre.htm

Alfonso dijo...

he empezado leyendo y creia que era tuya, pero primero la edad de la madre y luego, la firma del autor me han revelado que no era así.
Menos mal...
Muy buena selección de textos e imágenes, como siempre!
Un abrazo!

cake dijo...

Yo tampoco sere lo suficiente fuerte... La verdad no quiero pensar ni en ella, ni en nada que tenga que ver con la muerte, aunque sea parte de nosotros... Este tema me asusta mucho.

Besos

Sophiste dijo...

Excelente texto. Que orgullosa debe de estar a tu madre por tenerte.
en cuanto al tema de la muerte , buhh que duro sin embargo no creo en las condolencias que te hace la gente , nadie puede quitarte un poco de dolor.
La muerte es ley de vida, con tal que sea lo mas tarde posible , es preferible que se vayan primero los mayores, despues nosotros y por fin nuestros hijos ... pero que se respete esa orden ....

venga, no te pongas triste

un besito

celemin dijo...

Iba a escribir algo sobre la muerte de los seres queridos, pero me resulta dificil...


http://celemin.blogspot.com/2005/06/metamorfosis.html

Anónimo dijo...

Ufff, increíble, muchas gracias... Voy a leerlo una vez más, y no sólo eso, lo guardaré y lo impriré para llevarlo a casa conmigo... gracias, gracias gracias.

Por cierto, dices que la canción de Miguel Ángel Bueno "El Círculo Polar" te recuerda a Medem... y es que está inspirada en esa película ;)

Besos y que tengas una deliciosa semana.

Anónimo dijo...

Es un poema que te mueve las raices del corazon, y te deja pensando! El vinculo entre una madre y un hijo es algo muy dificil de explicar con palabras, pero esta carta lo explica muy bien!
un abrazo.

Pi dijo...

Nadie está preparado para la muerte de sus padres, pero llegado el momento, con dolor y con impotencia, hay que afrontarlo. Las fuerzas salen de lo más profundo de ti, aunque a veces parezca que se escapan por la ventana, vuelven.

Como tú has dicho, el poema es sobrecogedor.

Un besito.

Chocolat Soul dijo...

Es una carta triste, muy triste la de un hijo que dice adios mas tarde y no en el momento... Si ya debe ser duro asistir, no poder hacerlo debe ser como bien comentas que falte una parte de ti.

Gracias por compartirlo.

Anónimo dijo...

a la luz de una luciernaga,,,, simlemente inmpresionante

Anónimo dijo...

Me encantó esta parte: "tengo gestos de vos que son en vos / ¿o no es así? / ¿imagino? / ¿o quiero imaginar? / ¿recuerdo? / ¿qué sangres te repito?"


:)



Siempre es un placer leer a una filóloga; Y los textos que la mecen.



Un besito.

mano dijo...

enorme, Gelman.

recomiendo "Confianzas"


besos esperanzadores.
Mano

Sophiste dijo...

Analisis de primera! qué se le puede aniadir al comentario sino que no hay que ver al mundo por "le petit bout de la lorgnette!"
Le petit prince tiene toda las razon ...
gracias por tu visita ,y oye vaya nivel de francés no ???

un bisou et à bientot pat ici !!!

Anónimo dijo...

Hola!!! mi casita cumple un año!!! y quiero festejarlo contigo... en mi espacio hay un regalito para ti!
un abrazo

Bethania dijo...

Claro, está super chido, y que mejor que hacerle un tributo a nuestras madres
un beso

SOMMER dijo...

Creo que nadie está preparado para presenciar la muerte de sus padres. Yo que hace unos pocas semanas perdí a mi padre, lo acompañé en sus últimas horas y ha sido la experiencia más terrible.
Si como dice tu profesor necesito asistir a estos momentos para que mi vida sea completa, que se vaya al carajo. Prefiero que sea incompleta a tener que pasar por esos momentos.

Besos

Marta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marta dijo...

No poder asistir a la muerte de alguien, no poder darle la mano, no poder decir las cosas que no dijiste. Deja un vacío inmenso.

Hay textos de Gelman que se me escapan por el lagrimal.

Gracias por postearlo.

Un beso!